Diagnóstico precoz







"Las tres tareas principales del médico son el diagnóstico, pronóstico y tratamiento. De estas, el diagnóstico es con mucho la más importante ya que de esta depende el éxito de las otras dos" (J. A. Ryle)






    Los médicos llevamos no sé cuantos años hablando de la importancia del diagnóstico precoz y últimamente me he parado a pensar en ello, después de leer un artículo de Des Spence, un médico general, en la revista British Medical Journal. Este doctor de Glasgow concluye su artículo diciendo: “las grandes compañías farmacéuticas aman el diagnóstico precoz porque consigue que tomen medicamentos más pacientes durante toda su vida. Y otros resultados del diagnóstico precoz son la realización de más pruebas, más derivaciones a otros médicos, y más intervenciones. A su vez esto genera más enfermedad no-progresiva y sobrediagnóstico, equiparando estudio de la enfermedad con enfermedad, y que los pacientes ansiosos tengan más miedo aún. La expresión irreflexiva y emocional “diagnóstico precoz” es en realidad solo un mal screening y la peor ciencia”.  

    Durante muchos años los médicos hemos recomendado el screening para diagnosticar precozmente las enfermedades, sobre todo el cáncer. Pero últimamente estamos conociendo sus inconvenientes. Le pondré un ejemplo. Con el screening de cáncer de pulmón en fumadores, mediante la tomografía axial computerizada (TAC) de tórax de baja dosis, se pueden detectar pequeños tumores malignos pero también otros pequeños nódulos que pueden llevarnos a realizar más pruebas a los pacientes, incluso a veces tan agresivas como una resección quirúrgica, que puede causar complicaciones incluso muy graves, y aumentar su ansiedad durante un tiempo para concluir que se trataba de un nódulo pulmonar benigno.

    Ahora los neumólogos están obsesionados en diagnosticar precozmente la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tabáquica, es decir, diagnosticarla en fumadores/as cuando acuden al médico por síntomas relacionados con la dolencia o por otro motivo. Esto sería encomiable, si luego el empeño se basase en persuadirles para que dejen de fumar cigarrillos, pero muchas veces, por la perversa influencia de las compañías farmacéuticas sobre los médicos, se trata de diagnosticar la enfermedad para prescribirles medicamentos que no solo no cambian la evolución de la misma sino que pueden causarles más perjuicios que beneficios. Incluso estos fármacos de dudosa eficacia se prescriben a pacientes que siguen fumando, cuando sabemos que cesar de fumar es la única medida que enlentece la evolución fatal de esta enfermedad. Además, esto no sería diagnosticarles precozmente, sería diagnosticarles la enfermedad que ya padecen pero tal vez no conozcan.

    Otros cometidos primordiales del médico, además de la de diagnosticar y tratar apropiadamente a cada uno de sus pacientes, es la de instruir a las personas para que disfruten de buena salud (prevención) y ejercer toda la influencia posible en los que ordenan las políticas de salud para que pongan en marcha las medidas conocidas para lograr una vida mejor y más larga de la población. En mi opinión, no es tarea del médico ir a buscar a las personas a sus casas para diagnosticarles dolencias que aún no han dado síntomas. Pero si lo es predicarles, instruirles, para que “salven” su cuerpo. 

    Lo importante es diagnosticar lo antes posible, mejor el mismo día, a los pacientes que acuden al médico. Hoy se realizan screenings periódicos a personas sanas en riesgo de algún tipo de cáncer u otras enfermedades en nuestro país y sin embargo las ya enfermas tienen que esperar a veces semanas o meses para realizar pruebas diagnósticas o para que le traten quirúrgicamente. Y esta espera si que puede causarles daño físico y psíquico. No es lo primordial el diagnóstico precoz, sino el diagnóstico veloz.

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