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Mostrando entradas de noviembre, 2018

Un barrendero, un profesional excelente

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“Hagas lo que hagas, hazlo bien” (Abraham Lincoln)






Casi todas las mañanas lo veo de madrugada cuando salgo a correr. Nunca lo había saludado hasta hace unas semanas cuando le di los buenos días. Y añadí: “Me parece usted un profesional fenomenal; si tuviera una empresa que se dedicara a la limpieza, le ofrecería un trabajo ahora mismo”. Sonriendo, me dio los buenos días y las gracias. Se encarga de la limpieza de la calle donde vivo y de algunas otras. Desde hace tres o cuatro años lo veo casi todos los días excepto cuando está de vacaciones y los fines de semana. Nunca lo vi sin hacer nada. Incluso, cuando llega al inicio de la calle donde comienza a hacer la limpieza, acompañado de otros compañeros, nunca lo he visto pararse a hablar con ellos. Tampoco lo he visto nunca con el móvil en la mano. ¡Y como barre las aceras, vacía las papeleras y limpia la suciedad que hay al lado de los contenedores! Ayer, cuando salía de mi casa de madrugada, iba con una caja grande de cartón de esas en …

Mis dos nietas maravillosas

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“Un día mi abuelo me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan, y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia ahí” (Indira Gandhi).





    Hace unos días veía un video donde aparecía el Rey Juan Carlos saliendo de un restaurante de Vigo por la noche. Algunos de los que habían acudido allí para verlo se mofaban de él con comentarios y preguntas improcedentes, no por habérselos dicho o hecho al Rey sino porque lo serían también para cualquier otra persona mayor, como lo es él. No sé con quién había cenado, pero no lo había hecho con sus nietos.     En ese momento recordé a mis dos nietas maravillosas y la última comida con ellas en un restaurante de Madrid celebrando el cumpleaños de su padre.     Y a continuación me pregunté si los reyes, por serlo, no disfrutan de los nietos como los demás abuelos que no lo somos. Al Rey Juan Carlos se le ve mucho más en las regatas en Sanxenxo y en cenas con amigos y amigas que con sus nie…

Tal vez el objetivo último de las compañías farmacéuticas sea que también las personas sanas tomen medicamentos

Día Mundial de la EPOC. Corticoides inhalados en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tabáquica

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“El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas” (Benjamin Franklin)







La EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) está causada casi exclusivamente por fumar cigarrillos. A veces se incluyen casos —mal incluidos—en los que hay también obstrucción bronquial crónica al flujo aéreo causada por cicatrices de enfermedades pulmonares infecciosas en el pasado, como la tuberculosis pulmonar, o por enfermedades profesionales como la silicosis pulmonar. En estos casos no hay respuesta alguna a broncodilatadores. Y también se incluyen a veces casos de bronquiectasias y de asma, que también causan obstrucción bronquial crónica al flujo aéreo, por no haberse realizado un diagnóstico correcto. El mejor y único tratamiento para que esta enfermedad pulmonar crónica no siga progresando inexorablemente, fatalmente, es cesar de fumar cigarrillos, si el paciente todavía fuma. Los broncodilatadores inhalados son tratamientos sintomáticos para la dificultad respiratoria…

En el colegio (y II)

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“Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe” (Baltasar Gracián)




Los hermanos de La Salle tenían razón. Hicieron bien en escribir a mis padres porque no estudiaba mucho y mi comportamiento, como decían ellos, dejaba que desear. En quinto o sexto de bachillerato, la asignatura de filosofía la daba un joven hermano de La Salle que estudiaba en la universidad, que me apreciaba mucho o eso creo. Al día siguiente de uno que no había ido al colegio me preguntó, delante del resto de los alumnos, por qué había faltado a su clase el día anterior. Le dije que había estado en cama porque me había encontrado mal. Me contestó que cuando iba para la facultad ese día me había visto jugando a las cartas en la galería de la pensión. “Eres un cínico”, me dijo, y a continuación me dio una bofetada. Seguro que no era la primera vez que la llevaba, pero aquella me vino muy bien. La última que llevé fue en preuniversitario. Me la dio el hermano Jesús, no recuerdo por qué. Era calvo. …