Por ti no pasan los años





 “Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo” (Jonathan Swift)






    Lewis Wolpert escribió en 2011 un libro, “You´re Looking Very Well. The Surprising Nature of Getting Old”,  que la Editorial Tusquets publicó en español en octubre de 2012 con el título “Por ti no pasan los años. La sorprendente naturaleza del envejecimiento”. El autor, nacido en Johanesburgo en 1929, es profesor emérito de biología celular en la Universidad de Londres.

    El título del libro es una frase que los mayores (todavía no me gusta llamarme viejo) oímos casi todos los días. Y no le voy a mentir, a mí no me disgusta. Porque aunque sé que no es verdad, me gustaría menos que me dijesen: ¡Uyy…, que viejo estás! Porque tampoco me agrada que algún enfermo me eche diez o veinte años más de los que tengo.
    El primer capítulo del libro lo titula “La sorpresa” y comienza con una frase de León Trotski: “La vejez es lo más inesperado que le puede suceder a un hombre”. Y, por si no compra el libro, creo que merece la pena reproducir el comienzo.
    “Cuando somos jóvenes no pensamos en la vejez; simplemente no forma parte de nuestra agenda. De modo que cuando envejecemos no estamos preparados para ello y puede resultarnos toda una sorpresa. A mí me llegó como un bombazo. ¿Cómo puede un adolescente de 17 años como yo tener 81 años de repente? Los únicos síntomas obvios, si no me miro al espejo, son que ahora camino tan despacio que la mayoría de la gente me adelanta con rapidez por la acera, y que estoy retirado de mi trabajo en la universidad. Me cuesta aceptar ambas cosas. Pero también olvido nombres, palabras y caras. Hace poco olvidé varias cosas que tenía intención de hacer, y me preocupó que tuviera alguna relación con la edad y que indicara un principio de demencia. Pensé en preguntarle a mi psiquiatra en la siguiente cita que tenía concertada para hablar de la depresión. Fui a verlo y, más tarde me reí al recordar, mientras me dirigía de vuelta a casa en bicicleta, que había olvidado preguntarle.
    Nunca pensé mucho en la vejez, pero la descripción memorable que hace de ella Shakespeare en Como gustéis no transmite una idea especialmente positiva: ""El mundo entero es un teatro y todos los hombres y mujeres meros actores; tienen sus mutis y sus entradas; y cada hombre interpreta muchos papeles en su vida, los actos son siete edades […] La sexta edad lo convierte en el flaco Pantalón en pantuflas, con anteojos sobre la nariz y la bolsa a un costado, las juveniles calzas, bien conservadas, grandes como un mundo a sus enjutas canillas; su gran voz varonil recupera el tono atiplado infantil, y suena ahora como pitos y silbos. La última escena de todas, la que da fin a esta extraña y variada historia, es la segunda niñez y el mero olvido, sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada"".
    Tiene razón Shakespeare al comparar los viejos a los niños. Y ahora, debido a la mayor longevidad, han aumentado las similitudes entre ellos: ambos llevan pañales; la mayor parte del tiempo transcurre para ellos en la silla y en la cama o cuna, comiendo y durmiendo… La única diferencia es que en la niñez estas cosas mejoran cada día que pasa y en la vejez empeoran día a día.  
    Y también la tiene mi querido amigo médico y ahijado de boda portugués cuando dice que hacerse viejo es lo más inútil que nos sucede en la vida porque no es útil para nosotros ni para nadie.
    Claro que también hay otros que se consuelan diciendo que la vejez solo está en la cabeza de los que se sienten viejos. ¡Quién no se consuela es porque no quiere!
    Los capítulos 3 y 6 del libro comienzan con otras dos frases. Una de Leo Rosenberg: “Primero olvidas los nombres, después olvidas las caras, más tarde olvidas subirte la cremallera, luego olvidas bajártela”. La otra de Groucho Marx: “Envejecer no es problema. Sólo hay que vivir lo suficiente”.
    Creo que la lectura de este libro es interesante para nosotros, los viejos -ha pasado muy poco tiempo desde que comencé a escribir este artículo y ya no me disgusta llamarme lo que soy-, y para los que todavía no lo son, porque también se dan recomendaciones u opiniones para llegar al envejecimiento a una edad más avanzada. 

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