La vida





Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría” (Rabindranath Tagore)





   Cuando llego a casa a la hora de comer, a veces enciendo la TV y escojo el programa “Dando caña”, de Intereconomía TV. Hace pocos días, Amando de Miguel decía que él o sus padres fueron desahuciados de su casa en el pasado por no pagar la hipoteca. Y que no pasa nada, que la vida es dificultades y problemas, continuó diciendo. Tenía toda la razón.
    ¿Acaso habrá alguien que no haya tenido miles de problemas en su vida? Si alguien me lo negara no me fiaría de su cordura. 
    Pero hoy en día es muy habitual, y creo que ha aumentado con respecto a épocas anteriores, escuchar a muchas personas lamentarse por las dificultades que están pasando y a muchas otras decir que “no quieren tener problemas”, que “quieren ser felices”. Y como decía hace poco, lo que deberían hacer en vez de lamentarse es ponerse a trabajar, aunque no tengan trabajo, en lo que sea.
    Cuando era joven recuerdo escuchar a las personas mayores de mi pueblo decir a los chavales que nos levantábamos tarde e íbamos al bar, a jugar al futbolín o a las cartas: ¡“a folga non e boa, hay que traballar”! Se referían al descanso, el verdadero significado de folga en gallego.
    Efectivamente, trabajo duro y mayor felicidad o prosperidad suelen ir unidos. Claro que no me queda más remedio que aceptar que la felicidad para algunos puede ser estar todo el día sin dar un palo al agua. Pero de esta forma es imposible no tener aún más problemas, salvo que se haya heredado una gran fortuna.
    Los que tienen menos dificultades o problemas de todo tipo en la vida son aquellos que se la toman como trabajo y sacrificio, los que más trabajan. Hace poco oía contar que se iban a reunir unos profesionales con el fundador de Inditex, a las nueve de la noche, el mismo día y a la misma hora que el Deportivo jugaba un partido de fútbol muy atractivo para los aficionados. Uno de los participantes en la reunión le dijo a Amancio Ortega si podían aplazarla, y su respuesta fue que no había problema en retrasarla para las 11 de la noche de ese mismo día cuando finalizara el partido.  
    Creo que alguien dijo que si en la vida no hubiera problemas habría que crearlos. Escuchaba el otro día a una persona decirle a un familiar que en la vida hay que estar preparado para lo bueno y para lo malo, porque continuamente surgen cosas buenas y malas, y hay que resolver bien las malas.
    Si la inteligencia es la capacidad de resolver los problemas de todo tipo adecuadamente, parece claro que los más inteligentes resolverán mejor los problemas, las cosas malas, que les vayan surgiendo a lo largo de la vida.
    La vida no es una mierda, como a veces se escucha. La vida es problemas y soluciones, y la felicidad para muchas personas, entre las que me incluyo, consiste en solucionar adecuadamente los problemas, por muy banales que sean, que van apareciendo. Hoy mismo, cuando estaba corriendo por la mañana temprano al lado del mar, me surgió un problema. Temí no poder correr el tiempo que pensaba, debido a las molestias (la vejez) que sentía en mi columna, a nivel de la zona lumbosacra, pero aún con dificultad conseguí finalizarla y me sentí feliz después por haberlo logrado.
    Y ahora sí sé que fue Karl Popper él que tuvo opiniones como esta: “Nunca se acaba con nada. Esta idea tiene una importancia fundamental para cualquier democracia –para cualquier vida diría yo-. En el momento que uno cree que uno ha acabado con un problema, está todo perdido. Nunca acabamos con nada, nuestros problemas siguen siempre adelante”. O esta otra: “Intenten ustedes ver el mundo como lo que seguramente puede considerarse que es, como un lugar hermosísimo que, cual si fuera un jardín, nosotros tenemos la facultad de mejorar y cultivar. Y, al hacerlo, procuren ustedes utilizar la humildad de un jardinero experto; de un jardinero experto y por eso mismo consciente de que muchos de sus intentos fracasarán”. Y habló con mayor claridad todavía cuando dijo que “los seres sin iniciativa, sin curiosidad, sin fantasía, se ven obligados a luchar por nichos ecológicos ya ocupados; por el contrario, aquellos que están dotados de iniciativa tienen a su disposición unos nichos ecológicos recién inventados”.
    Para Fernando Pessoa la vida es como una venta donde tenía que esperar hasta que llegase la diligencia del abismo, que no sabía adonde le llevaría, porque no sabía nada.
    Creo que en la vida no hay que esperar, hay que salir a buscar y resolver bien los problemas (las cosas malas) que vayan apareciendo, y no dejar de entretenerse trabajando (en lo que sea). Porque la vida es corta, pero maravillosa.     

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