Diario para mis nietos, 13 de abril de 2020




“Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia” (Erasmo de Rotterdam)






    Hoy lunes de Pascua, tengo que deciros, mis queridos nietos, que no estoy tan contento como ayer. Siempre, desde muy joven, me importó la opinión que los demás tenían de mí. Ahora menos, aunque aún demasiado porque ya no debía importarme nada. Y no estoy tan contento porque lo que os escribí ayer no fue elogiado por ningún miembro de la familia. Ni tan siquiera criticado, Bueno, sí.
   Fue criticado por una de las tres abuelas. La abuela de Orense me dijo que como había puesto que Jaime tenía una cabeza grande si la tiene pequeña. Le dije que dicen que los que tenemos cabeza grande somos más inteligentes y que la tuya, Jaime, para tu edad no me parece pequeña. También, tal vez porque no lo redacté bien, me preguntó qué quería decir con eso de que no había posiblemente otros niños que tengan una familia tan maravillosa como la tuya, exceptuando tus primas de La Coruña. A mí, al menos cuando lo escribí, me pareció que estaba muy claro lo que quería decir. Ya sabéis, o lo sabréis más adelante, que la abuela critica mucho al abuelo, pobrecito, pero si el abuelo la critica a ella, con razón, se enfada y le dice que cambie de conversación “porque si sigues criticándome no te escucho, y además aplícatelo tú también”. Y me tengo que callar. Con el confinamiento casi le tengo miedo. Antes también se lo tenía, pero estaba mucho menos en casa.
    Bueno, no quiero que penséis mal de la abuela, porque es maravillosa y os adora a los tres. Lo que pasa es que, por si no lo sabéis, es castellana y los castellanos tienen un carácter serio. Cuando tienen que decir algo, lo dicen y punto. Los gallegos damos muchas vueltas antes de decir lo que queremos decir y a veces terminamos no diciéndolo…
    Así que decidí que voy a hablaros, a partir de hoy, sobre todo de las recetas de los platos que cocino porque me está gustando mucho cocinar. No tanto como practicar la medicina, pero bastante.
    Ayer, la mamá de Valentina y Uxía, y tía tuya, Jaime, envió una foto de unas patatas fritas que había hecho al estilo del abuelo de Quilmas, mi padre y vuestro bisabuelo. Sí se parecían, aunque creo que él las pasaba o tostaba un poquito más por fuera. Las haré un día y colgaré la foto para que veáis de verdad como las hacía el abuelo. Y cuando esté con vosotros os freiré unas “costilletas” como las que hacía él y que tanto le gustaban a vuestro tío César.
    Cociné ayer muslos de pollo guisados con un sofrito de ajos, aceite y pimientos rojos. Me salió tan rico que tenía pensado comer solo un muslo y comí dos. También a la abuela le gustó y también tomó dos. Aunque hay que decir la verdad: toma el mismo número de muslos cuando cocina ella. Hoy no cocinaré porque comeremos lo que sobró de ayer. La agenda de lo que se come cada día la lleva la abuela. Me dice un día antes lo que tengo que cocinar al día siguiente y no me permite proponer cambios.     
    Bueno, os dejo por hoy porque tengo que comenzar a preparar la cena. Hoy aliñaré una rica ensalada, con lechuga, tomate, cebolla, arándanos, pistachos, y bonito en aceite de oliva. Tal vez le añada alguna cosa más porque me gusta mucho innovar. Lo de los arándanos resecados en la ensalada lo vendo como un invento mío, aunque a vosotros os voy a decir la verdad. Lo vi hace muchos años en San Francisco cuando asistí a un congreso médico sin vuestra abuela. A la hora de la cena, era de día porque allí se cena a las seis de la tarde, fui a tomar algo a un bar que estaba cerca del hotel donde me alojaba, y pedí una ensalada como la que había pedido una chica o señora joven, guapa y delgada, y me encantó (la ensalada). No sabía cómo se llamaba (la ensalada), pero como había cola y yo estaba detrás de ella (de la señora) le dije a la chica del bar que me diera una igual a la de ella (de la señora) que se había ido. Y tenía arándanos riquísimos. Tal vez los de California sean más ricos que los de aquí o tal vez me influyó en el gusto que la hubiera pedido aquella señora tan guapa. Creo que era una modelo de esas que salen en la televisión.
  
  

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