Asma: preguntas y respuestas


¿Es el asma alergia respiratoria?

No. El asma es una enfermedad inflamatoria de los bronquios, que son los tubos que comunican la tráquea con los pulmones. Las causas, síntomas, severidad, evolución natural y respuesta al tratamiento son diferentes en cada paciente con asma. Es una de las causas principales de días perdidos de escuela en los niños. Tiene un gran protagonismo en el total del gasto sanitario de los países producido por enfermedades crónicas. Esta enfermedad inflamatoria crónica puede presentarse a cualquier edad, aunque en más del 50% de los casos comienza en la infancia. La mitad de los niños con asma dejarán de tener síntomas al llegar a la juventud, sin relación con el tratamiento al que hayan sido sometidos.


¿Entonces por qué muchas personas confunden asma y alergia respiratoria?

Esta confusión puede tener que ver con la información que durante muchos años los médicos hemos dado a los pacientes asmáticos y a sus familiares. El asma es una enfermedad pulmonar crónica que, hasta la aparición de los corticoides inhalados, solía tener un curso progresivo en cuanto a severidad. Además, por la necesidad de utilizar “cortisona” oral en muchos pacientes para controlar los síntomas se producían importantes efectos secundarios y ocasionaba invalidez respiratoria en una proporción no despreciable de casos. Por eso el paciente o los padres de los niños con asma aceptaban mejor que les dijesen que padecían “alergia respiratoria” o “bronquitis disneizante”, término que utilizaban frecuentemente los pediatras para no decir a los padres que sus hijos tenían asma.

A los padres les preocupaba enormemente que sus hijos sufrieran asma, porque identificaban este trastorno con “asfixia o ahogo” y cronicidad. Afortunadamente no es así. Más del 75% de los pacientes asmáticos sufren asma leve o muy leve y esto significa que únicamente tienen síntomas leves intermitentes -tos, “pitos” en el pecho, ligera dificultad respiratoria- en relación con infecciones respiratorias, irritantes, cambios climáticos o alergenos. Incluso tenemos a veces grandes problemas para diferenciar normalidad y asma leve o muy leve. Menos del 2% de los asmáticos tienen crisis severas de dificultad respiratoria, y están relacionadas la mayor parte de las veces con el incumplimiento de las recomendaciones médicas.

También puede deberse a la información por parte de los médicos que utilizan tratamientos como la inmunoterapia, conocida por la población como “vacunas para la alergia”, de eficacia nunca bien demostrada desde el punto de vista científico o de la práctica clínica, con el fin de hacer creer a los pacientes y familiares que este es el mejor tratamiento del asma, “porque el asma es una alergia respiratoria”.

“Alergia respiratoria” no existe como diagnóstico médico. Cuando ciertos alergenos como los ácaros del polvo de casa, pólenes, pelo de ciertos animales, etcétera, causan síntomas bronquiales -tos, “pitos” en el pecho, dificultad respiratoria- eso no es alergia respiratoria, es asma.


¿Por qué se padece el asma?

Los conocimientos actuales permiten deducir y suponer que la predisposición genética familiar tiene una gran influencia para padecer asma. El asma se asocia frecuentemente a rinitis, sobre todo cuando el asma se inicia en la infancia. Hasta los últimos años se le concedió mucha importancia a los alergenos como desencadenantes del asma, en estas personas predispuestas genéticamente. Más recientemente las infecciones víricas respiratorias están adquiriendo mayor protagonismo como factores “iniciadores” del asma.


¿Es hereditaria el asma?

Hay una predisposición familiar a padecer la enfermedad. El asma es más frecuente en unas familias que en otras. Hay una probabilidad entre cinco, de que un niño desarrolle la enfermedad, si la padece uno de los padres. Hay predisposición genética a padecer asma, es decir, se hereda una “tendencia” a padecerla. Ciertos factores, como infecciones víricas respiratorias, exposición a ciertos irritantes como el humo de cigarrillos, alergenos o ácaros del polvo de casa, tal vez puedan aumentar el riesgo de una persona predispuesta genéticamente a desarrollar la enfermedad asmática.


¿Se puede prevenir el asma?

No existe medicamento ni vacuna que administrados a sujetos con antecedentes familiares de asma les evite padecer la enfermedad. Pero si puede ser importante que no se inicien en el “hábito” de fumar.


Tengo asma, ¿qué puedo hacer para que mis hijos no la padezcan?

No hay medidas para impedir que sus hijos padezcan asma, pero no todos los hijos de asmáticos padecen la enfermedad. Las recomendaciones siguientes pueden tener una influencia positiva para disminuir el riesgo: no fumar durante el embarazo y evitar en lo posible la inhalación continuada de humo de tabaco antes y después del parto, alimentación con lactancia natural, y que las habitaciones donde duerman y estudien sus hijos estén limpias y bien ventiladas (y soleadas, si es posible).

No está aclarado si otras medidas, como por ejemplo la dieta, pueden tener alguna influencia para disminuir el riesgo de sufrir esta enfermedad.


¿Existe alguna prueba que permita conocer con exactitud que personas padecerán asma bronquial?

No. Una prueba de hiperreactividad bronquial positiva puede indicarnos aumento del riesgo de sufrir asma en el futuro. La prueba de hiperreactividad bronquial consiste en hacer inhalar una sustancia, habitualmente metacolina, a un sujeto con sospecha de asma y registrar los cambios en la función pulmonar. La prueba es positiva cuando el volumen forzado de aire espirado en el primer segundo (VEF1), medido mediante la realización de una espirometría, disminuye más del 20% después de la inhalación de una concentración determinada de metacolina.No todos los sujetos con hiperreactividad bronquial padecen o padecerán asma. La hiperreactividad bronquial está también presente en personas que fuman, pacientes con otras enfermedades respiratorias crónicas, rinitis, enfermedades cardiacas, etc.


¿Cuál es la importancia de la realización de pruebas alérgicas para el diagnóstico y tratamiento del asma?

Un veinte o veinticinco por ciento de la población general sana, sin síntomas de asma o rinitis, puede tener pruebas cutáneas positivas a algún alergeno. Es más importante la historia clínica, es decir lo que nos cuenta el paciente durante la entrevista, que los resultados de las pruebas alérgicas. Por ejemplo, si refiere un paciente: “cuando entro en un sitio húmedo que ha permanecido cerrado durante mucho tiempo noto tos y pitos en el pecho”, en este caso las pruebas cutáneas probablemente serán positivas a los ácaros del polvo (dermatophagoides).

Las Directrices Neumológicas Internacionales de mayor prestigio (Mundial, Británica, Canadiense, Española, etc.) de tratamiento del asma no diferencian a los pacientes que tengan historia clínica y pruebas cutáneas positivas para ciertos alergenos de los otros pacientes asmáticos. La base del tratamiento son los corticoides inhalados, asociados a no a broncodilatadores de acción prolongada, para todos los pacientes; en los que por la historia clínica y pruebas alérgicas se demuestre sensibilidad a algún alergeno se harán las recomendaciones oportunas para prevenir en lo posible la exposición al mismo.
Una vez realizadas las pruebas alérgicas, la repetición periódica de las mismas no está justificada en el asma.


¿Pueden existir pacientes asmáticos en los que únicamente se presenten los síntomas al exponerse a un único agente provocador?

Es muy raro encontrar pacientes con este tipo de asma. La inmensa mayoría de los enfermos asmáticos presentarán síntomas también con las infecciones respiratorias agudas, los cambios climáticos, etc. En cada tipo de asma hay que informar al paciente por escrito acerca de lo que debe hacer en caso de presentar agravamiento de los síntomas asmáticos al exponerse al agente (esfuerzo, irritante, alergeno, etc.) que previamente le haya causado agravamiento del asma y las medidas preventivas adecuadas.


¿Cuál es el mejor tratamiento para los pacientes asmáticos? ¿es el mismo para el asma relacionado con factores alérgicos?

Los medicamentos antiinflamatorios (corticoides) inhalados son el mejor tratamiento para el asma que existe actualmente. La asociación de broncodilatadores de acción prolongada a los corticoides inhalados mejora la acción de estos y consigue que el paciente pueda reducir las dosis de los mismos, en el asma moderada o severa.
En el caso de que el interrogatorio del paciente demuestre relación de los síntomas asmáticos con factores alérgicos, el tratamiento será idéntico y se evitará en lo posible la exposición a estos alergenos.


¿La inmunoterapia (“vacunas”) es un tratamiento efectivo para el asma?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios. Cuando se realizan biopsias en los bronquios de los pacientes con asma antes y después de tratamiento con corticoides inhalados se observa una notable mejoría de la inflamación de los bronquios después del tratamiento con estos fármacos antiasmáticos, junto a la mejoría de los síntomas y de la función pulmonar. Esto no se ha podido reproducir hasta el momento actual con ningún otro tipo de medicamento antiasmático, ni tampoco con las “vacunas” o inmunoterapia.La efectividad del tratamiento con inmunoterapia (“vacunas”) nunca ha podido ser demostrada.


Mi hijo padecía asma y después de ser tratado con vacunas no volvió a presentar síntomas asmáticos. ¿cómo puede explicarse esto, si las vacunas no son efectivas?

Una mitad aproximadamente de los niños con asma, con el paso del tiempo, dejan de tener síntomas asmáticos sin relación con el tipo de tratamiento a que hayan sido sometidos. Su hijo pudo estar, afortunadamente para él, en ese porcentaje aproximado del 50% y no haber tenido influencia alguna el tratamiento con “vacunas antialérgicas” o inmunoterapia.
Puede ser oportuno reproducir aquí el comentario del Doctor Pedro Cabrera, Jefe de Servicio de Neumología del Hospital Doctor Negrín de Las Palmas, uno de los expertos en asma de nuestro país, en el capítulo sobre “Control Medioambiental e Inmunoterapia” del libro “Asma: Visión Actual”, Editorial Aula Médica: “La falta de aceptación de esta terapéutica (inmunoterapia) por la totalidad de los profesionales dedicados al asma deriva de diferentes factores que condicionan los resultados de los trabajos científicos: la historia natural de la enfermedad con periodos espontáneos de agravamiento y remisión, estudios realizados con diferentes tipos de extractos alergénicos, otros con mezclas alergénicas y muchos sin precisar claramente el papel que puede jugar la medicación acompañante a la inmunoterapia. Lo cierto es que no hay una posición unánime al respecto, hasta el punto de que mientras organismos internacionales, como la OMS, asumen guías para la utilización de la inmunoterapia, editadas por las academias de alergia, en otros consensos internacionales como el del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos se pone poco énfasis, y en algunas normativas como la británica, ni siquiera se contempla este tipo de terapéutica”.


¿Son efectivas las medidas de deshumidificación en el domicilio de los pacientes asmáticos con sensibilidad a ácaros?

Una vez más es recomendable citar las recomendaciones del Dr. Pedro Cabrera en el libro citado anteriormente: “De todas las medidas de control medioambiental ninguna es exclusiva y todas pueden ser complementarias, pero a la luz de los conocimientos actuales se puede considerar que el consejo básico a todos los enfermos asmáticos sensibilizados a ácaros debe ser la retirada de reservorios, el lavado frecuente de todas las ropas de cama y la utilización de fundas específicas para colchones y almohadas. Otras medidas deberán evaluarse en cada caso concreto”.


Tengo asma y fumo, ¿puedo seguir haciéndolo?

El humo de tabaco es uno de los principales factores agravantes del asma.
Tal vez incluso pueda ser causa de que se manifieste el asma en una persona predispuesta genéticamente a padecerla. Por lo tanto, los pacientes con asma no pueden fumar cigarrillos, porque agrava el asma y porque precisarían muchas más dosis de corticoides inhalados, ya que el humo del cigarrillo disminuye la respuesta a estos fármacos en el asma. Deberían impedir además que se fume en su domicilio y en su lugar de trabajo.
El humo del cigarrillo, al ser inhalado, actúa como irritante y contribuye a aumentar la inflamación de los bronquios de los pacientes asmáticos.


No conozco ningún agente, excepto las infecciones respiratorias, que agrave mi asma ¿qué medidas preventivas son adecuadas?

En su caso debe hacer una vida normal. No puede fumar. No existen hasta ahora medidas preventivas eficaces para evitar las infecciones por rinovirus, que son los principales agentes causantes del resfriado común y los que más frecuentemente contribuyen a agravar el asma.


Tengo asma y cuando empeoran los síntomas por un resfriado, el médico me recomienda un antibiótico y no mejoro, ¿es correcto?

Su médico seguro que tiene razones para recomendarle un antibiótico en esos casos. Pero es verdad que la inmensa mayoría de las infecciones respiratorias que agravan el asma son víricas y hasta la fecha no disponemos de antibióticos eficaces para esta clase de microorganismos (rinovirus, adenovirus, influenza, etc.).Si se agrava el asma por un resfriado, es necesario emplear las medidas habituales para estos casos: corticoides orales hasta conseguir de nuevo el control de la enfermedad.


¿Se puede curar el asma?

Los casos menos severos de asma pueden “curarse” espontáneamente, sobre todo si el asma ha comenzado en la infancia o adolescencia. Algunos de estos pacientes pueden volver a presentar síntomas con el paso de los años, al llegar a la edad adulta. En las personas adultas el asma es difícil que “desaparezca” de forma espontánea o con los medicamentos. En cualquier caso, la mayoría de los pacientes con asma se controlan adecuadamente si cumplen las recomendaciones del médico, y pueden llevar una vida completamente normal.


¿Cómo puedo saber que el asma está bien controlada?

La ausencia de síntomas y la función pulmonar normal o con valores aproximados a los mejores conocidos del paciente, medida con la realización de una espirometría o con el medidor de pico de flujo espiratorio, sirven para saber que el asma está bien controlada. No necesitar utilizar broncodilatadores de acción corta -Ventolín, Terbasmín- también nos indica que el asma está bajo control.


¿Se pueden suspender los medicamentos antiasmáticos cuándo el asma está controlada.

No debe, salvo que su médico se lo recomiende. La mayor parte de los pacientes asmáticos adultos que tienen el asma bien controlada, incluso después de años sin síntomas, presentarán agravamiento del asma si suspenden los medicamentos. Los medicamentos antiasmáticos no curan la inflamación asmática de los bronquios, solo la mejoran. Al suspenderlos, la inflamación vuelve a agravarse, los tubos bronquiales se hinchan por dentro y aparecen de nuevo los síntomas de tos y dificultad para respirar (disnea).Es probable que algunos pacientes con asma leve o muy leve puedan hacer tratamientos intermitentes, pero eso siempre debe acordarse con el médico. En el caso de los niños, una mitad de ellos aproximadamente dejan de tener síntomas de asma al llegar a la adolescencia o edad adulta, y no necesitan medicamentos antiasmáticos. En algunos pueden reaparecer los síntomas asmáticos con el paso del tiempo.


¿Qué debo hacer sí se agrava el asma?

Debe seguir las recomendaciones que le haya dado su médico para estas situaciones. Generalmente debe utilizar broncodilatadores inhalados -Terbasmín o Ventolín- con o sin cámara de inhalación o en forma de polvo seco. Debe hacer dos o tres inhalaciones, y si no mejoran los síntomas puede continuar con una inhalación cada minuto hasta que note alivio de la dificultad respiratoria o presente palpitaciones o temblor. Si no ceden los síntomas, una buena medida es tomar 30 o 40 mg de metilprednisolona o prednisona oral y acudir a su médico o a un servicio de urgencias.


Otros consejos para los pacientes asmáticos

Aunque todos los pacientes asmáticos son diferentes, y la educación y el tratamiento deben hacerse “a la medida” según las directrices de tratamiento internacionales, pueden hacerse una serie de recomendaciones generales:

• Adquiera información del médico acerca de su enfermedad, porque puede acompañarle a lo largo de toda su vida: factores agravantes, medidas generales, utilización de los medicamentos inhalados, medidas a seguir en caso de empeoramiento de los síntomas, etc.

• Deje de fumar cigarrillos, si lo hacía.

• Evite, en lo posible, la exposición a los agentes que usted conoce que agravan su asma.
• Es tan importante el cumplimiento del tratamiento cuando está con síntomas, como cuando está bien. El asma, como la hipertensión arterial y la diabetes, es una enfermedad crónica, y como en estas enfermedades no puede suspenderse el tratamiento, salvo si el médico lo indica.

• Si tiene confianza en su médico no haga caso de opiniones sobre otras posibilidades de tratamiento, ni de curaciones milagrosas en el asma.


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