El liberalismo, según Joaquín Garrigues Walker

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  •     En mi reciente largo viaje en avión he leído el libro "Antonio Garrigues Walker", escrito por Carlos García-León y Borja Martínez-Echevarría y publicado en Península (Huellas).
  •     Siempre he creído y creo que el sistema democrático mejor es el liberalismo, y me resultó muy interesante la carta manuscrita que Joaquín Garrigues, el hermano de Antonio, le envió a Pedro Pérez poco antes de su muerte en 1980, con solo 47 años, en la que advertía hacia dónde debería ir el liberalismo en España, que transcribo: "No te pases los días mirando expectante a los poderes públicos para que te resuelvan los problemas. Hazte la vida por ti mismo y, si te es posible, vive al margen del Estado, de sus funcionarios y de todo el boato y esplendor que les acompaña. En este país todo es política, porque hemos convertido al Estado en un becerro de oro al que adoramos con fervor. Si tú y tus amigos os podéis liberar de esta culto profano, iniciaréis un camino hacia no se sabe dónde, pues ya sabes que las libertades con minúscula, las libertades para vivir, abren los caminos pero no cierran los destinos. Y debes saber también que esas libertades están siempre amenazadas por el Estado, de derechas o de izquierdas, pues te digan lo que te digan, los hombres y mujeres que lo rigen quieren ordenarnos, organizarnos, reducirnos. No te engañes; si algún día llegan las izquierdas al poder, harán lo mismo que las derechas, en el mejor de los casos, ya que los hombres públicos, todos sin excepciones, aspiran a que sirvamos de conejos de indias para sus experimentos y proyectos. Esta idolatría del Estado es universal, más entre nosotros ha alcanzado las más altas cotas y ahora con la democracia nos llueve sobre mojado. Los "líderes" pretenden construirnos un nuevo modelo de sociedad para que vivamos contentos, satisfechos y programados. Defiéndete si puedes y mándalos al carajo, pues el precio de las libertades es altísimo pero su gozo, impagable. Cuando te hagas mayor rechaza todos los dogmas de la vida pública y ponlos en tela de juicio, que por poco que tengas te llevará a la conclusión de que ningún revolucionario importante, desde Jesucristo hacia atrás o adelante, gastó su tiempo inventado corsé para la gente. Eso lo hicieron otros, los que necesitan mitos para organizarse su vida a costa de la nuestra, los que programan el aburrimiento y organizan los festivales de las canciones del orden. Haz el amor y no la guerra. Desesperadamente haz el amor y no hagas la guerra, porque esos machos que la empiezan suelen sobrevivirla a costa de millones de cadáveres. Por estas tierras circulan impunes muchos matones que pegan con cadenas, atacan en grupo y matan con pistolas por la espalda y se comportan en familia como santos varones, unos a la derecha y otros a la izquierda, en defensa de sus dogmas, de sus privilegios o de sus ideales. Éste es, sin embargo, un país importante capaz de helarte la sangre y construir maravillas, un país de gentes que se pegan al terreno y luchan como leones para resistir el calor de los fuegos y el frío de las nieves sin darle a la cosa mayor importancia y sin perderle la cara al toro de sus mil dificultades. A los más mayores, esta nueva aventura nos ha cogido tarde. Pero tú y tus amigos tenéis la vida y el mundo por delante para intentar cambiarla si pagarle peaje al Estado y a todos los poderes que cobran arbitrios para que respires el porcentaje de aire contaminado que te facilitan. Intenta primero evitar que te administren la vida desde Madrid y luego, cuando te llegue el turno de la autonomía, lucha como un desesperado para que no se inventen los poderes locales otras capitales y burocracias que ahoguen tu individualidad y la de los tuyos. Ya te digo que, al principio, lucharás contra corriente, pero tú verás el alba que hemos intuido otros, modestamente" Y el comentario de los autores del libro a esta carta: "Cuán proféticas llegarían a ser las palabras de Joaquín Garrigues Walker".
 
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