Correr







“La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo” (Joseph Addison)




    Me levanto muy temprano todos los días. Tres cuartos de hora después salgo de casa para ir a correr. Hago esto mismo casi todos los días laborables desde hace muchos años, aunque no sé muy bien por qué.    

    Haga frío o calor, siento como una obligación salir a correr. Tal vez sea porque, aunque me haya enterado tarde, sé que la voluntad y la disciplina son muy importantes en nuestras vidas, o al menos en la mía.

    Lo que pretendo conseguir corriendo a diario es disfrutar de mejor salud y “mejor” envejecimiento. Y aunque Oscar Wilde decía que haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad, yo haría estas tres cosas y muchas más que hiciesen falta para recobrarla.   

    Además, las carreras de madrugada me han servido para conocer más cosas. No sé con seguridad si esto que hago casi todas las mañanas es una adicción -al correr se segregan endorfinas por la glándula pituitaria y el hipotálamo, y estas, también producidas por el consumo de picante, chocolate, enamoramiento u orgasmo…, tienen un efecto analgésico y de bienestar como los opiáceos-, porque los que dicen que lo es mañana pueden decir otra cosa, pero sí lo es, es distinta de otras adicciones, porque en esta el goce no se tiene mientras se está corriendo, si no después.

    Bueno, esto es lo que yo pienso, porque hay quien dice que disfruta mientras corre. A mi sin embargo me cuesta, incluso iría mejor caminando si pudiera recorrer la misma distancia en el mismo tiempo. Lo bueno para mí empieza cuando finalizo la carrera, habitualmente de unos cinco o seis kilómetros, y se mantiene todo el resto del día.

    Dice mi amigo y ahijado de boda portugués que a él lo del footing le parece un ejercicio estúpido, por lo aburrido que es si lo hace uno solo. Incluso acompañado es aburrido, porque no se puede hablar tan fácilmente como cuando se va caminando. Y  como creo que tiene mucha razón, para evitar el aburrimiento, mientras corro, habitualmente voy escuchando inglés. Por cierto, el otro día Pablo Pardo, corresponsal de El Mundo en Washington, a raíz del discurso de la alcaldesa de Madrid en Buenos Aires ante el Comité Olímpico, decía que había dos clases de españoles: los que no saben inglés y los que se pasan la vida estudiándolo. Yo pertenezco a este último grupo, aunque incluso estaría más apropiadamente ubicado en un tercer grupo: el de los que se pasan la vida estudiando inglés y no saben nada.

    Correr es menos aburrido cuando mucha gente lo hace al mismo tiempo y por el mismo lugar, como puede verse a diario por Central Park, en Nueva York, y menos aún cuando se hace en compañía. Por eso, un grupo de corredores de Filadelfia fueron los pioneros en practicar la carrera en grupo y crearon el club Fishtown Beer Runners en 2007. Curiosamente, el nacimiento de este club se produjo tras conocer un estudio dirigido por el doctor Manuel Castillo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, que concluye que la cerveza, ingerida de forma moderada, podría contribuir a la recuperación hídrica del deportista después del ejercicio. Aquí, los Cerveceros de España comenzaron en 2012 a impulsar un movimiento tan vinculado a la cultura mediterránea como Beer Runners (www.beerrunners.es), a través de la organización de carreras populares en distintas ciudades españolas. Por donde yo corro y a la hora que lo hago, solo ocasionalmente me cruzo con uno o dos corredores más jóvenes y con algún gato.

    Noto muy bien cuando corro con uno o dos kilos más de los habituales y esto me hace pensar cómo se sentirán aquellas personas que caminan a diario con veinte o treinta de más, aunque también cavilo que ya no se acordarán como lo hacían cuando tenían menos.

    Pero lo más desagradable, por irremediable, es cómo el paso de los años hace que las piernas no corran con la misma alegría que lo hacían antes. Ahora, al comienzo de la carrera tengo que enviarle mensajes, animarlas, porque me da la impresión que si pudieran hablar me dirían, “¿por qué te empeñas en hacérnoslo pasar mal todas las madrugadas, con lo bien que estamos reposando en cama sin tener que aguantar el resto de tu cuerpo encima?", "¿por qué no utilizas también tus brazos y compartimos el trabajo con ellos”?... Aunque después, se mueven mejor los días que han estado corriendo que los días que no corrieron. Y lo mismo le sucede a mi mente. Está mejor, más despierta, los días que las piernas la han movido y aireado al lado del río que los días que no lo han hecho.

    Noel Clarasó decía que el sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta. Creo que estaba equivocado, al menos con el ejercicio. Hacer ejercicio, comer poco, no fumar ni tomar bebidas alcohólicas, son las medidas más importantes para tener mejor salud y evitar enfermedades. Este mismo escritor aseguraba que el cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida.


www.clinicajoaquinlamela.com






Comentarios

  1. "Mens sana in corpore sano" Con tenacidad y voluntad todo es posible...
    Saludos

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  2. Totalmente de acuerdo. Gracias. Un cordial saludo.

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