Apocados






“Mostrarse asustado sin motivo aparente es dar a conocer que se tiene razón de temer” (Séneca






    Cuando los médicos neumólogos gallegos organizábamos reuniones o congresos médicos, era raro que el comité organizador, de la provincia gallega que fuese, no invitase a uno o más neumólogos catalanes para dar alguna charla. Ya fuese porque en ese momento alguien del comité organizador lo sugiriese o, más frecuentemente, porque lo sugiriesen las compañías farmacéuticas que financiaban la reunión y que tenían mucho interés en que viniesen. Esto que comento de las reuniones neumológicas en Galicia se puede aplicar a las reuniones organizadas en el resto de España.
    La sede de la Sociedad Española de Patología Respiratoria (SEPAR) está en Barcelona. La mayor parte de las becas de investigación de esta sociedad, sufragadas por la industria farmacéutica, se conceden a neumólogos catalanes. Los que valoran los trabajos de investigación que se presentan son mayormente neumólogos catalanes.
    He conocido a muchos neumólogos catalanes y nunca me parecieron más inteligentes que los del resto de España, pero sí más cuentistas, astutos y mejores negociantes. Incluso después de la aparición de la marea negra en la costa gallega, por el hundimiento del petrolero Prestige, ellos fueron lo que recibieron una buena cantidad de dinero del Fondo de Investigación Sanitaria para averiguar las consecuencias para la salud pulmonar/respiratoria de aquel vertido de chapapote. Los resultados no debieron tener relevancia ya que ni aparecen en Wikipedia.
    En estas reuniones regionales y nacionales, la mayoría de los neumólogos del resto de España se siente complacida, halagada, si un neumólogo catalán le pasa el brazo por el hombro. Y esto mismo creo que es lo que ha sucedido y sigue sucediendo en la relación de los políticos nacionales con los políticos catalanes. Estos llevan muchos años pasando la mano por el hombro a los dirigentes nacionales al mismo tiempo que le meten la otra mano en el bolsillo. El problema es que lo que le sacan del bolsillo es nuestro, de los españoles que pagamos impuestos, y lo utilizan en lo que no debían permitírselo.
    Creo que puede aplicarse esta maravillosa frase de Francisco de Quevedo al comportamiento de los dirigentes nacionales en relación con la actual situación política ruinosa en Cataluña: “Mejor se puede disculpar el que se muere de miedo, que el que de miedo se mata: porque allí obra sin culpa la naturaleza; y en éste, con delito y culpa, el discurso apocado y vil”.



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