Los políticos lo corrompen todo





“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella” (Joan Baez).






    Oía la radio ayer por la mañana, como casi todos los días. Hablaban de la famosa tesis de Pedro Sánchez y de la corrupción y endogamia de las universidades españolas. Nicolás Redondo, uno de los tertulianos que intervenía en “La Mañana” de la COPE que dirige Carlos Herrera, dijo que la universidad española está colonizada por los partidos políticos y las comunidades autónomas, lo que da lugar a favores y compensaciones, cuando la universidad debía dar cosas buenas a la política, pero que también la americana ¡daba cada cosa a la política! Pilar de la Granja, otra de las tertulianas, que ha estado de corresponsal en Nueva York con Tele5 unos años, le contestaba que la universidad americana también ha dado la excelencia y era esta excelencia la que había modernizado el mundo. Redondo le contestó que había dicho lo último de la americana en broma… Las universidades americanas son privadas y no están colonizadas por los partidos políticos, como sucede aquí.
    Un poco antes, en las noticias, Pilar Cisneros informaba que el doctor español José Baselga había dimitido ayer como director médico del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York después de que se conociese que no había divulgado, como es preceptivo, pagos millonarios de la industria farmacéutica que podían poner en cuestión sus artículos de investigación. El digital “El Español, publicaba ayer también que tal como informaron recientemente el diario The New York Times y la plataforma de investigación ProPublica, Baselga no informó de los millones de dólares en pagos recibidos de compañías farmacéuticas en los últimos años, omitiendo estos lazos financieros en docenas de artículos de investigación publicados en medios prestigiosos, como The New England Journal of Medicine y The Lancet.
    ¿Qué significa esto? Que allí, en Estados Unidos, no es como aquí. Recuerdo, ya lo conté en otras ocasiones, la primera vez que fui a un congreso del Colegio Americano del Tórax en Nueva York lo mucho que me llamó la atención que nos dieran a los congresistas una planilla para que marcáramos las sesiones o charlas a las que habíamos asistido y las entregáramos para poder contabilizarlas como educación médica continuada. Me dijo un amigo que había hecho en EEUU la especialidad que eso allí era habitual y que los médicos no señalaban más charlas de las que habían asistido porque allí la mentira no se tolera y si te cogen en una pierdes la confianza de los demás. 
    ¿Y qué sucede en la universidad al meter la mano los partidos políticos? Que las corrompen, más de lo que ya lo estaban si lo estaban, lo mismo que pasó y sigue pasando en la sanidad. Recuerdo la endogamia que ya había antes en la Universidad de Santiago, pero los exámenes para catedrático eran en Madrid y de vez en cuando venía alguno excelente. Como el Profesor Francisco Espinós Pérez, ya fallecido en 2004, natural de Alcoy (Alicante), premio extraordinario de la carrera que finalizó a los 23 años, realizada en la universidad de Valencia, formándose después en hematología en Londres y Edimburgo, doctorado por la Complutense de Madrid, que consiguió la cátedra de Patología Médica en Santiago de Compostela en 1970 y que la dejó para volver a la Complutense de Madrid en 1975. ¡Qué diferencia con los demás catedráticos de la universidad de Santiago! Ya existía la endogamia en las universidades pero no estaban colonizadas por los partidos políticos porque no existían. Ahora, si lo están, colonizadas y corrompidas por los políticos como podemos ver estos días con los casos másters y tesis doctorales.
    Lo mismo sucedió en los hospitales públicos. Antes, cuando salían plazas vacantes de médicos en los hospitales se presentaban opositores de toda España y sus exámenes eran valorados por jurados de fuera del hospital; incluso los exámenes para las plazas de jefes de servicio se realizaban en Madrid con jurados compuestos por médicos de los hospitales de la capital. Después, con la creación de las Comunidades Autónomas, ya raramente se le daban plazas en los hospitales a médicos provenientes de otras regiones, y, ahora, a los jefes de servicio ya los nombra directamente el gerente del hospital y son elegidos por la afinidad política y/o la sumisión. No influye para nada en su elección el mérito o la excelencia.
    Hice la especialidad de Neumología en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, uno de los mejores hospitales de España en aquella época. ¿Por qué lo era? Porque el director se iba a Madrid a buscar a los mejores médicos que habían terminado la especialidad en los hospitales Puerta de Hierro y La Concepción, y a algún otro de Barcelona.
    Las personas excelentes son las que mejoran las cosas; los políticos las empeoran porque no lo son. 




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