“La desconfianza es madre de la seguridad” (Aristófanes) Los gallegos tenemos fama de ser muy desconfiados y de contestar a una pregunta con otra o más preguntas Y eso, ¿es malo o es bueno? Depende. Es bueno ser desconfiado de lo que no tienes que confiar y no tan bueno serlo cuando debes confiar. Pero, ¿cuándo sabes en lo que debes o puedes confiar? Aunque tal vez tenga razón Indira Gandhi, al decir que la desconfianza es una señal de debilidad, me parece más cierto y convincente lo que dijo Aristófanes. También dijo Rosalía de Castro, escritora gallega, que la desconfianza nace de la ignorancia. Yo debo ser muy ignorante. Y también lo podía ser la madre gallega, de Lugo, que traía a su hijo pequeño, en la década de los 70 del pasado siglo, al Hospital de Valdecilla de Santander para operarlo de una cardiopatía congénita y tuve que entrevistarla -siempre que venían paisanos de Galicia a Cirugía Cardíaca de este hospital, nos enviaba...
“El neurótico o hipocondríaco está clavado en la cruz de su ficción” (Alfred Adler) Al poco tiempo de finalizar mi carrera oí a médicos mayores decir que la mitad de los pacientes que acudían a las consultas privadas no tenían enfermedad somática u orgánica alguna. Ahora, después de muchos años de ejercicio, diría que sucede lo mismo con los que asisten a las consultas de la medicina pública. La mitad, es para entendernos. El porcentaje puede ser superior o inferior al cincuenta por ciento. Incluso la proporción puede ser más alta en las consultas de la medicina pública que en las de la privada, porque aquellas en nuestro país aún son “gratuitas”, mejor dicho los pacientes no tienen que desembolsar nada en el momento que acuden porque ya las han costeado antes con el pago de impuestos. Esto es verdad para los diversos síntomas que puede tener un paciente, y también para los respiratorios, aunque en este caso sea más difícil de entend...
“Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia” (Henry Adams). Examen final oral de Farmacología en tercer curso de medicina en los 70 del siglo pasado. No digo el año exacto, aunque me acuerdo. Yo tenía 18 años y el examen era en junio de ese año. No había exámenes parciales en esa asignatura. El profesor, mejor dicho, el catedrático, era Don Ramón Villarino Ulloa, fallecido en 1990. Los alumnos lo conocíamos muy bien. Se acercaba a la Facultad de Medicina caminando por delante de la Catedral y del Hostal de los Reyes Católicos en invierno con abrigo y sombrero negros y paraguas. Imagino que debía vivir en el centro de Santiago de Compostela. Todos los examinandos estábamos sentados en el aula. Nos llamaba por orden alfabético del apellido. Le tocó salir al estrado donde estaba sentado el profesor Villarino al alumno que me precedía por el apellido. Vestía camisa y jersey...
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