Bronquiolitis aguda


 

“La aparición de una enfermedad es rápida como una flecha; su desaparición, lenta como un bordado” (Proverbio Chino)




¿Por qué ha habido un aumento de casos de bronquiolitis este último año?

Las razones del aumento de casos probablemente se deban a que durante la pandemia de covid-19 los virus que causan bronquiolitis dejaron de circular como antes y, por eso, los niños pueden estar menos inmunizados. La retirada de las medidas de protección (mascarillas y distancia social) también influyeron en el aumento de las infecciones víricas. Y el aumento de diagnósticos de bronquiolitis posiblemente se ha debido también a que los padres acuden a urgencias con los niños con síntomas muy leves.

 

¿Qué es exactamente la bronquiolitis y como podemos reconocer sus síntomas?

La bronquiolitis es una infección pulmonar frecuente en niños pequeños y bebés, que causa inflamación y congestión en las pequeñas vías respiratorias (bronquiolos) del pulmón. Suele ser el primer episodio de sibilancias en un niño menor de 2 años. Puede haber afectación bronquial en los niños de mayor edad, por supuesto, pero en estos casos nos encontraremos con cuadros de bronquitis, no de bronquiolitis. Es más frecuente durante los meses del otoño e invierno.

La bronquiolitis se produce cuando un virus infecta los bronquiolos, que son las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. La infección hace que los bronquiolos se hinchen y se inflamen, y la mucosidad producida se acumula en estas vías respiratorias, lo que dificulta que el aire fluya libremente hacia dentro y hacia fuera de los pulmones.

El virus sincicial respiratorio (VSR) infecta al 90% de los niños en los dos primeros años de vida y es el principal causante de bronquiolitis. Los brotes de infección por el virus sincicial respiratorio ocurren cada invierno, y los niños pueden reinfectarse ya que una infección previa no causa una inmunidad duradera. La bronquiolitis también puede ser causada por otros virus, como el rinovirus y el virus influenza.

Durante los primeros días, los signos y síntomas de la bronquiolitis son similares a los de un resfriado común: catarro con mucosidad y congestión o taponamiento nasal, tos y fiebre o febrícula (puede cursar sin fiebre). Días después, incluso una semana o más, puede añadirse dificultad respiratoria y ruidos sibilantes torácicos o crepitantes. Puede haber también otitis. Los síntomas de la bronquiolitis pueden durar desde varios días a semanas.

 

¿Cómo diferenciar una bronquiolitis de una gripe infantil?

A veces puede ser muy difícil diferenciarlas.  Incluso, se pueden padecer dos infecciones respiratorias agudas causadas por virus distintos al mismo tiempo. Si nos encontramos ante un niño con fiebre elevada de varios días de evolución, cuadro catarral y malestar, sin encontrar otra causa de la fiebre, la primera sospecha en los meses de invierno será que se trate de una gripe, si bien se puede recurrir a una prueba diagnóstica. El virus influenza, causante de la gripe, puede causar bronquiolitis.  Y si en casa hay varios familiares con síntomas similares o uno ya ha sido diagnosticado de gripe, pues será una gripe probablemente. Si el médico duda, puede recoger con un hisopo una muestra de moco de la nariz del niño para determinar el virus que causa los síntomas.

 

¿Cómo debemos tratarla? ¿Se puede prevenir de alguna forma?

En el niño, ya que no hay fármaco eficaz para los virus causantes de la bronquiolitis, el tratamiento es con oxígeno cuando existe insuficiencia respiratoria y líquidos por vía intravenosa o nasogástrica cuando no se le puede administrar alimentación por vía oral.

Se está investigando para encontrar una vacuna para prevenir la infección por el VSR, el principal causante de bronquiolitis en los niños menores de dos años, pero aún no se dispone de ella.

Los bebés menores de 3 meses de edad son los que corren mayor riesgo de contraer bronquiolitis, porque sus pulmones y su sistema inmunitario aún no están completamente desarrollados.

Medidas generales como evitar llevar al niño menor de tres meses a la guardería, evitar la exposición al humo de tabaco, el contacto del bebé con personas resfriadas, y evitar que el niño pase mucho tiempo en salas de espera de consultas médicas o en lugares concurridos pueden disminuir el riesgo de padecer bronquiolitis.  Debido a que los virus que causan la bronquiolitis se propagan de una persona a otra, una de las mejores maneras de prevenir la propagación es que el cuidador y el niño se laven las manos con frecuencia, cuando tiene un resfriado u otra enfermedad respiratoria. Usar una mascarilla facial en este momento es apropiado.

Los virus que causan bronquiolitis aguda se propagan fácilmente. Se pueden contagiar a través de las gotitas en el aire cuando alguien que está enfermo tose, estornuda o habla. También pueden adquirirse tocando objetos compartidos —como utensilios, toallas o juguetes— y luego tocándose los ojos, la nariz o la boca.

 

¿Qué secuelas puede dejar la bronquiolitis?

Algunos estudios concluyeron que después de sufrir una bronquiolitis severa existe a largo plazo la posibilidad de sufrir secuelas como bronquiolitis obliterante, sensibilización alérgica, sibilancias y mayor riesgo de padecer asma, pero no está totalmente demostrado.

 

Dr. Joaquín Lamela López

clinicajoaquinlamela.com

https://www.topdoctors.es/doctor/joaquin-lamela-lopez

 

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