Cartas a mis nietas


Para Uxía



"Un día mi abuelo me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan, y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo: hay menos competencia ahí" (Indira Gandhi).



    La primera carta que te escribí, en la que te daba la bienvenida, fue criticada por la familia. Me dijeron que en ella hablaba más de tu hermana que de ti. Me disculpaba diciendo que acababas de nacer y todavía tenía pocas cosas que decir de ti, y que por eso hablaba también de tu maravillosa hermanita. Tu madre me dijo que tenía que escribirte pronto otra carta como desagravio.
    Aprovecho para hacerlo, el día que cumples dos meses. Dicen que eres muy llorona. Haces bien. Cuando era pequeño, oía decir a los mayores de mi aldea que el que no llora no mama. Tus padres y abuelas dicen si será porque tienes gases, pero he visto que en cuanto tu madre te pone al pecho y empiezas a comer dejas de llorar y enseguida te quedas dormida. Ahora tus padres ya empiezan a decir que lloras menos, que cada vez te portas mejor. Tu llanto me recuerda al de tu madre, que también era muy llorona. Sabes Uxía, la herencia es muy importante. Y cuando tu madre te diga que lloras mucho -ya se lo he oído decir varias veces- pregúntale cuanto lloraba ella cuando era de tu edad. O pregúntaselo a su madre, tu abuela.
    Estos días que estuve contigo he visto como me mirabas y reías cuando te acariciaba la barbilla, el papo, como le llamábamos en la aldea. Tus vivos y enormes ojos me dicen que vas a ser tan o más perspicaz que Valentina. ¡Y mira que yo creía que sería imposible superarla!
    Tu abuela materna dice que ya te pareces físicamente a tu hermanita. No sé. Pero veo que estás más guapa que ella cuando tenía tu misma edad. Tienes más pelo que tenía ella, pero ahora ya ves que tiene el pelo rubio, precioso. Tú todavía lo tienes negro, aunque parece que te está cayendo y quién sabe si también lo tendrás rubio. Si fuese así, mucho voy a presumir. No hay nadie en la familia que haya sido tan rubio de pequeñito como yo y uno de tus tíos.   
    A Valentina le llamaba patitas de pequeñita. A ti todavía no sé cómo llamarte. Mueves incluso más que ella las piernecitas cuando tenía tu edad. Y no paras de mover también los bracitos. Solo no las mueves cuando estás dormida o comiendo. Cuando lloras, también mueves los brazos y las piernas.
    Y otra cosa. Vas a ser muy guapa. Ya lo eres ahora. Me van a criticar de nuevo algunas personas de la familia. Pero no me importa. Te dirán también tu madre, uno de tus tíos y tu abuela que ya estoy con las frases, que soy un pesado. Pero no me digas que Oscar Wilde no tenía razón cuando dijo: es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza. Y añadía: la belleza es muy superior al genio porque no necesita explicación. Tus hermosos ojos y la belleza de tu cara, no la necesitan. Si no supiera que vas a ser hermosísima no te diría esto.
    Uxía, ya tienes la inteligencia y la belleza. Solo me falta saber si también disfrutarás de la verdad y la bondad. Pero lo doy por seguro, conociendo a tus padres.
    Te felicito por haber cumplido dos meses, tan sana y tan avispada. Y te seguiré escribiendo si te ha gustado mi carta. No me importa que no les guste a los demás de la familia.
    Me van a decir de nuevo que he hablado demasiado de tu hermanita. Pero tú me entiendes, verdad. Sabes bien que tengo que hacerlo; tengo que compararte con alguien y no conozco a otras niñas.
    Se me olvidaba decirte que Uxía es un nombre griego que significa bien nacida, noble, y que tu onomástica es el 2 de junio. ¿Te lo habían dicho tus padres?
    Y tú no olvides nunca lo que le dijo a Indira Gandhi su abuelo.





    

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